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Música

El grupo de punk ruso Pussy Riot condenado a dos años de cárcel

Las tres integrantes del grupo de punk ruso Pussy Riot, Maria Alyokhina, Yekaterina Samutsevich y Nadezhda Tolokonnikova, han sido consideradas culpables de un delito de “vandalismo motivado por odio religioso” y condenadas a dos años de cárcel por la jueza Marina Sirova del Tribunal Jamóvnicheski de Moscú. Tanto la condena como todo el proceso judicial realizado han sido altamente critícados por la comunidad internacional y por detractores del actual presidente de Rusia Vladimir Putin, quien era Primer Ministro en el momento de los hechos.

El pasado 21 de febrero de 2012, cinco miembros del colectivo punk entraron en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú de la Iglesia Ortodoxa rusa,  y tras hacer la señal de la cruz y una reverencia ante el altar, empezaron a interpretar la canción “Punk Prayer” hasta que fueron expulsadas del edificio un minuto despúes por guardias de seguridad. La grabación de la performance fue usada posteriormente para crear un video-clip de la canción. En la misma, el grupo pedía a “Theotokos” (nombre ortodoxo de la Virgen María, en ruso Богородица) que “echara a Putin”. Asimismo, la canción también describe al Patriarca ruso, Cirilo I de Moscú, quien previamente había apoyado a Putin en las elecciones, como alguien que cree más en Putin que en Dios y hace referencia a los distintos abusos llevados a cabo por el gobierno ruso tanto contra sus críticos y otros grupos sociales como los colectivos gays y feministas.

El colectivo del que forman parte las condenadas, formado por un número indeterminado de miembros, siempre ataviados con pasamontañas y usando pseudónimos para mantener su identidad en secreto, es conocido por su postura crítica ante la política y represión llevadas a cabo por la administración Putin y las diferentes performances que realizan para mostrar su descontento, como actuaciones sobre un trolebús, en las obras de la estación del metro de Moscú o la llevada a cabo en la catedral.

El apoyo a las detenidas desde la comunidad internacional ha sido masivo, incluyendo personalidades del mundo de la cultura como Sting, Madonna, Jarvis Cocker, Patti Smith o Sir Paul McCartney, entre muchos otros, el mismo alcalde de Reykjavík, Jón Gnarr, e incluso el Bundestag alemán, que hizo llegar una carta firmada por 120 parlamentarios al embajador ruso en Alemania, Vladimir Grinin, criticando duramente las medidas tomadas.

No así en la propia comunidad rusa, donde la opinión pública está altamente dividida respecto a los hechos llevados a cabo y el tratamiento recibido por las detenidas (el 44% considera que el juicio fue “justo e imparcial” mientras que el 17% consideró lo contrario, el resto de encuestados se abstuvo de opinar). El motivo de esta situación, según el director de la organización no gubernamental e independiente de estudios sociales Levada Center, Lev Gudkov, es que la mayoría de la información obtenida por el pueblo ruso proviene de la información oficial que da a conocer la televisión. En cualquier caso, las protestas encabezadas por el líder de la oposición, Sergei Uldatsov, y miembros destacados de la cultura rusa como Garry Kasparov, han sido continuas y han aumentando a medida que la sentencia se aproximaba.

Tras conocerse la decisión de la jueza, las reacciones no se han hecho esperar: según Kasparov, preguntado por el papel que atribuía a la Iglesia Ortodoxa en el juicio, esta institución es “una sección del KGB”. Kasparov también afirmo que “es evidente que las autoridades han tomado el rumbo de la ilegalidad y más tarde o más temprano provocarán alguna situación que generará grandes protestas en el interior y el exterior del país. Así que este caso tan insignificante es como un espejo en el que se reflejan todos los vicios del poder de Putin”. Incluso Vladímir Rizhkov, antiguo miembro de la Duma Estatal Rusa (Cámara baja del Parlamento) donde ejerció el cargo de vicejefe de la misma y actualmente político de la oposición declaró acerca de la sentencia: “se trata de una medida para intimidar, una más entre otras, como la nueva legislación que restringe los mítines, convierte en “espías” a las Organizaciones No Gubernamentales financiadas desde el extranjero y las previsibles duras sentencias que se dictarán contra los que participaron en las protestas contra Putin el 6 de mayo”. También la Embajada de Estados Unidos en Rusia, desde su cuenta oficial en Twitter, ha señalado que la sentencia contra las Pussy Riot es “desproporcionada dada la magnitud de los actos”.

Una muestra más de la histórica censura que desde los poderes fácticos se ha llevado a cabo en el mundo de la cultura y del pensamiento libre que, desde Leo Cultura, no podemos más que denunciar y mostrar nuestro completo apoyo a las condenadas.

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Acerca de Antonio Corzo

Como muchos, uno simplemente anhela saber, comprender, para poder andar con paso más firme por estos páramos que es la vida diaria. Mantenemos viejas creencias, descubrimos nuevas razones e intentamos seguir siendo fieles a lo que creimos ser años atrás. El tiempo pasa impunemente haciéndonos ineludiblemente más cínicos y más desconfiados, pero un verso puede seguir siendo la mayor verdad.

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